Un tour por el Tour. Edición 2022

Por Ignatius J. Batelmo

La melancolía es incompatible con la bicicleta.

James E. Starrs, médico

Mañana comienza el Tour de Francia en Copenhague, Dinamarca, en esta costumbre de las grandes vueltas de llevar sus recorridos a otros países para ganar dinero con la excusa de acercar la carrera al público. Lo mismo que hacen con el fútbol y las supercopas.

Este año, me toca asumir el rol habitual de nuestro autor E. Asensio e intentaré no quedarme lejos de sus apuestas tradicionales sobre favoritos al triunfo final. Lo que está claro es que haciendo un repaso al listado de inscritos, cuesta saber quiénes son muchos más ciclistas que nunca. Se cumplen treinta años del Tour de 1992, cuya nómina de ciclistas ha circulado estos días en redes sociales. Conocíamos a la gran mayoría de ellos, sabíamos quién era favorito, quién vieja gloria, quién rodador, esprínter o escalador, quiénes eran los gregarios más fiables, y hoy día no tenemos ni idea, ciertamente, de muchísimos de ellos.

Es más, antes iban los mejores ciclistas del pelotón al Tour. Hoy, faltan muchos. Parece que importan más los puntos UCI de la vuelta a Polonia que pelear un triunfo de prestigio en el pavé de la París-Roubaix. Una pena que sufrimos los que disfrutamos con el ciclismo.

Bueno, al lío. Los favoritos al triunfo son:

  • El gran favorito no puede ser otro que el bicampeón Tadej Pogacar, que trae un equipo fuerte para trabajar para él y que, sobre todo, no parece tener ningún rival individual a su nivel.
  • El único que se acerca a su nivel es su compatriota esloveno Primoz Roglic; además, el Jumbo Visma cuenta con la mejor escuadra de la carrera, por lo que un trabajo de equipo y una estrategia global entre Roglic y su compañero Jonas Vingegaard (2º en el Tour del año pasado), más la labor de los purasangres Kuss, Van Aert o Kruijkswik, pueden poner contra las cuerdas al UAE de Pogacar.
  • El otrora equipo favoritísimo era el Ineos. Con la baja de Bernal y Carapaz, parece que Geraint Thomas (que ya ganó un Tour) o Daniel Felipe Martínez pueden asumir el liderazgo del equipo y quizás puedan aprovechar la mutua vigilancia entre los eslovenos para sacar partido.
  • Alexander Vlasov, con un nuevo equipo a su servicio, el Bora, que es muy fuerte en montaña (una estructura que ha dado una talla altísima en su triunfo en el Giro de Italia con Hindley), puede ser el tapado para intentar alguna sorpresa, aunque lo normal es que se deba conformar con luchar por el podio.

El resto de hombres fuertes comienzan a ser una opción más de podio que de triunfo final, salvo por lesión, caída o covid:

  • Romain Bardet: al francés del DSM se le vio más fuerte que nunca en el último Giro, hasta que tuvo que retirarse lesionado. Es una incógnita porque no pisa el podio desde 2016, pero promete dar batalla y está más fuerte mentalmente. Ojo.
  • Enric Mas: lo normal, dado su estilo amarrategui y su escasa capacidad para atacar con fuerza o seguir los ataques fuertes de los eslovenos, es que luche por un 5º puesto a lo sumo. Los españoles no tienen muchas más opciones este año de estar arriba en la general, es triste.
  • Gaudu/Pinot: los dos franceses comparten equipo (Groupama FDJ) y animación local: suben bien, bajan peor y no van bien en la crono, por lo que optarán sobre todo a la montaña.
  • Haig/Caruso: El equipo Bahrain Victorius es uno de los más fuertes, pero aunque sus dos principales líderes ya han tocado podio en vueltas grandes, todavía les falta demostrar que pueden estar más arriba. Apostamos por Haig como una potencial sorpresa, casi como Vlasov. Tienen un buen equipo para dar mucha batalla.
  • Ben O’Connor: el australiano puede atacar desde lejos y pelear por los puestos altos si sigue sin ser vigilado como ha ocurrido anteriormente.
  • Nairo Quintana: lejos ya de poder competir con los mejores, sigue siendo un buen escalador y sus escapadas de lejos le pueden permitir hacer un top 10 con relativa facilidad.
  • Siempre resulta conmovedor ver retorcerse en la bicicleta a los que intentan un top 10: Mentjes, Guillaume Martin, Lutsenko, Urán, Barguil, Mollema, Mezgec, Fulgsang y en esta ocasión al antiguo dominador de la prueba Chris Froome, que vuelve a ser de la partida pero al que no auguramos nada bueno (ojalá esta apreciación sea errónea a la postre).

En la parte de los triunfos de etapa, aunque sin opciones en la general, podremos disfrutar de las bestias Mathiey van der Poel y Wout van Aert, que se meterán en escapadas junto a los Pedersen, Wellens, Stuyven, Lampaert. En los esprints masivos deben destacar Jakobsen, Groenewegen, Ewan, Coquard, Philipsen, Dainese, Matthews, Kristoff… y esperamos que la vuelta a la primera plana de Peter Sagan sea una realidad.

Es un buen año para despedir a Philippe Gilbert, que se retira y que intentará pillar escapadas. Todo lo bueno se acaba.

Por último, hay que mencionar las dolorosas ausencias: Egan Bernal, que todavía da gracias por estar vivo; Carapaz, Hindley que se disputaron el Giro y estarán en la Vuelta; Valverde, Nibali en el año de su retirada no estarán en la Grande Boucle; Alaphillipe por lesión o Cavendish por decisión técnica tampoco brillarán para el Quickstep; los españoles con más posibilidades de ser estrellas futuras, Juan Ayuso, Carlos Rodríguez (reciente campeón de España) no han tenido hueco en UAE e Ineos respectivamente.

En todo caso, intentaremos dormir una pequeña siesta con el sonido del helicóptero durante las etapas llanas para despertarnos justo cuando queden 5km a meta y viviremos con intensidad las etapas pirenaicas y alpinas que siempre nos hacen regresar a nuestra infancia.

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