Azar absurdo para el absurdo

Por R. Carazo.

“Alguien decía que la Providencia era el nombre bautismal del azar. Algún devoto dirá que el azar es el apodo de la Providencia” (Chamfort).

Rodolphe Burger & Olivier Cadiot “Dadasophe”.

Canción incluida en el álbum “Psychopharmaka” (Dernière Bande, 2013).

Dames, Messieurs, le Dadasophe vous récite quelque poèmes de 1918.

Ladies and gentlemen, Dadasophe speaks some historical poems fonetic from 1918.

Meine Damen, meine Herren, der Dadasophe spricht für sie einige historische laud gedichte von 1918.

(…..)

En noviembre se cumplen cien años del final de la Gran Guerra (1914-1918).

La modernidad también tuvo su peso en esta barbarie.

Posiblemente el máximo exponente de la modernidad artística en esa triste década fue el movimiento dadá.

El dadaísmo nace en el tiempo en 1916, en plena guerra y como clara reacción a la misma. 1916 fue el año de la batalla de Somme (más de 310.000 muertos o desaparecidos) o Verdún (más de 260.000) e inspiró este himno de Motörhead. En el espacio nace en Suiza, país que mantuvo su neutralidad durante el conflicto pero que no pudo aislarse de él debido a la división entre su población de ascendencia alemana –con preferencia por las potencias centrales– y su población francófona –con preferencia por los aliados–.

I didn’t raise my boy to be a soldier cantaba Morton Harvey en su álbum “Songs of World War I”. Eso mismo pensaba Kurt Schwitters, soldado alemán nacido en Hannover en 1887. Se enroló en el ejército en 1917 pero fue declarado al punto inapto para continuar sirviendo a su patria.

Posteriormente inició una carrera como diseñador industrial y arquitecto antes de decidir dedicar toda su vida al arte.

Encarnó el espíritu dadaísta desde 1918. Momento en el que trata de fundar una nueva gramática intuitiva y transracional tanto en el campo de las artes plásticas como sonoras.

Su Ursonate tiene innumerables lecturas. Me quedo con una: nada mejor para definir el absurdo que el absurdo.

Este fragmento, que puede traducirse como “sonata de sonidos primitivos”, se grabó en 1932 en Fráncfort pero fue “escrito” en 1918. Es imposible que no resuenen en estos sonidos azarosos y absurdos el silbido de las balas y las detonaciones de la gran guerra. Ese gran estruendo del que todavía tenemos dificultades para dejar de escuchar su eco. Detrás de esta composición no pueden negarse unos objetivos idealistas y filosóficos. Arte en el que prima el absurdo, la locura, lo infantil; un sinsentido primitivo que da réplica a la carnicería mecanizada de la Primera Guerra Mundial. Hay ética y política en esta respuesta.

Pueden ir a la sala 202 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y escuchar la pieza y ya de paso contemplar Sin título (Hartwig & Vogel) del propio Schwitters –uno de sus célebres Merz, es decir, un collage que como él afirmaba “reconstruye lo nuevo a partir de los escombros (…) la Gran Guerra ha terminado, en cierto modo el mundo está en ruinas, así pues, recojo sus fragmentos, construyo una nueva realidad” en este caso el envoltorio de chocolate Hartwig & Vogel– u Objets placés selon les lois du hasard (Objetos colocados según las leyes del azar) de Jean Arp. Este título –¡cuántas veces lo mejor de una obra de arte es su título!– de Arp refleja como ningún otro el movimiento dadá.

El azar fue un componente esencial de la obra dadaísta al considerarlo ley subyacente a la creación. No estarán tan lejos de la verdad cuando el propio Stephen Hawking mantiene esa misma hipótesis y el azar se empeña en corroborarla: el científico británico nació el mismo día que en que murió Galileo y murió el mismo día en que nació Einstein.

Por tanto, el dadaísmo es la representación de ese azar y no se puede ceñir a su definición humorística – Dada is irony (Katherine Dreier) –, negacionista – Dada is nothing (Marcel Duchamp) –, reduccionista – Dada is a state of mind (Man Ray) – o placentera – Dada is having a good time (Joseph Stella) –.

La obra de Kurt Schwitters es puro azar, lo vemos en sus composiciones sonoras y en sus Merz que son una propuesta de arte total, mediante la combinación de elementos fruto del azar, de ahí su propio nombre que procede del despedazamiento de la palabra “Kommerz” en un collage.

Kurt Schwitters fue un ferviente opositor de la guerra. En 1937, la coacción ejercida por los nazis sobre él le forzó a huir de Alemania y establecerse en Noruega, país que tuvo que abandonar también tras la invasión alemana en 1940.

Denunció las aberraciones de los conflictos y se revolvió contra la barbarie de manera individual, iconoclasta y escandalosa.

Enarboló esa bandera a lo largo de su toda su vida que encontró su fin en 1948 en Inglaterra, concretamente en Ambleside – en castellano amble significa “caminar sin prisa o por placer, pasear”, ¿más azar? –.

Ilustración de cabecera: L’exécution capitale. Acuarela de Mathurin Méheut

 

N. del A.: un sampler de la obra Ursonate de Kurt Schwitters también fue usado por los catalanes Camping en su tema One for the crime scene, a bullet for your time del álbum “Dancing Days” (Astro, 2005).

N. del A. 2: la sombra de Ursonate es muy alargada, todavía hoy se sigue recitando el poema (¡calcado!) en certámenes poéticos.

Motörhead “1916”

Canción incluida en el album “1916” (1991, Sony Music Entertainment Inc.).

Sixteen years old when I went to the war,

To fight for a land fit for heroes,

God on my side, and a gun in my hand,

Chasing my days down to zero,

And I marched and I fought and I bled and I died,

And I never did get any older,

But I knew at the time that a year in the line,

Was a long enough life for a soldier,

We all volunteered, and we wrote down our names,

And we added two years to our ages,

Eager for life and ahead of the game,

Ready for history’s pages,

And we brawled and we fought and we whored ‘til we stood,

Ten thousand shoulder to shoulder,

A thirst for the Hun, we were food for the gun,

And that’s what you are when you’re soldiers,

I heard my friend cry, and he sank to his knees,

Coughing blood as he screamed for his mother,

And I fell by his side, and that’s how we died,

Clinging like kids to each other,

And I lay in the mud and the guts and the blood,

And I wept as his body grew colder,

And I called for my mother and she never came,

Though it wasn’t my fault and I wasn’t to blame,

The day not half over and ten thousand slain,

And now there’s nobody remembers our names

And that’s how it is for a soldier

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2 comentarios en “Azar absurdo para el absurdo

  1. Leyéndolo este post me vienen a la cabeza varias referencias pop, ahí van:

    -La canción “Como perdimos Berlín” de Gabinete Caligari. Uno de sus primeros temas y la 1ª vez en la que muchos oímos hablar de la batalla de Verdún. Y con un video donde salía hasta el Kaiser Guillermo.

    -El video clip de “Pipes of peace” de Paul McCartney, una especie de corto sobre la 1ªGM. Cuenta una historia tierna con cierto encanto.

    -Había un grupo de la movida que se llamaba “Salón Dadá”. Asturianos, detrás de ellos estaba su paisano Tino Casal. No tuvieron mucho éxito (casi ninguno, diría yo) pero el nombre era bien chulo.

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