El fin

Por R. Carazo.

“¡Qué gran avance: hemos pasado de tener que protegernos del clima a tener que proteger al clima de nosotros!” (El Roto).

Nacho Vegas “Ser árbol”.

Canción incluida en el álbum “Violética” (Marxophone, 2018).

Ocurrió algo espectacular: fuimos poco a poco elevándonos
Y exactamente a la vez
Nos hundimos en la tierra más y más;
Y así llegó el instante en que ya éramos pequeños gigantes.

Y nuestras copas apuntaban justo al cielo,
Crecieron raíces bajo un fértil suelo,
Nos quisimos en lo bello y lo salvaje,
Nos recorrimos por dentro.

Y así, fuimos inventando nuevas formas de respirar,
Así, fuimos inventando una nueva manera de imaginar
Que para ver el cielo hay que hundirse en la tierra
Y no hay más suelo que el que ahora nos aferra, al fin, somos árbol.

Aquí en lo alto podemos ver
Desde un riachuelo hasta el Tajo
Y hacemos lo que hay que hacer, procuramos sombra a los de abajo,
Y no, jamás nos ausentamos, sabemos bien lo que es el amparo.

Crecieron ramas como bellos descendientes,
Cuando sopla el viento ululan imponentes,
Mentiremos solo en ese mundo raro: el que una hermosa canción nos hablo
Para ir inventando nuevas formas de existir,
Así para ir inventando una nueva manera de resistir.

Pues, nuestro bosque es un ejército implacable,
Nada es invisible, nada intocable, al fin, somos árbol.

Mi amigo Santi me habló de una mujer que se ha ganado el cielo
Y ya tan sólo quiere morir como la sombra de un árbol seco
Al sol y pa’ la tierra y así volver a la naturaleza.

Y nuestras copas apuntaban justo al cielo,
Crecieron raíces bajo un fértil suelo,
Nos quisimos en lo bello y lo salvaje,
Nos recorrimos por dentro.

Y así, fuimos inventando nuevas formas de respirar,
Así, fuimos inventando una nueva manera de imaginar
Que para ver el cielo hay que hundirse en la tierra
Y no hay más suelo que el que ahora nos aferra, al fin, somos árbol.

Desde hoy, mi amor, somos árbol.

 

El 8 de octubre de 2018 el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC en sus siglas en inglés) volvió a dar la voz de alarma: no se están cumpliendo los compromisos que se adoptaron en la última cumbre del clima de París de 2015 (COP 21) y si no se pone remedio urgente, la temperatura subirá más de 2 grados centígrados lo que nos llevaría a catástrofes sin precedentes (condiciones meteorológicas más extremas, huracanes, tormentas, inundaciones, creciente nivel del mar, aumento del número de refugiados, menguante hielo marino en el Ártico, pérdida de ecosistemas y diversidad biológica, incendios forestales, desertificación, mayor contaminación, impactos sobre la salud humana y el bienestar…).

El IPCC es el principal órgano internacional encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático, sus futuros riesgos potenciales y las posibles opciones de respuesta.

La gravedad de este informe es aún mayor si tenemos en cuenta que ha sido elaborado por científicos elegidos por sus gobiernos. No es un grupo de cenizos alarmistas. De hecho, algunos de sus componentes, los designados por países con fuertes emisiones de gases de efecto invernadero, tienen encomendada la misión de rebajar el tono del informe para que no cunda el pánico. Es decir, que el clima está en situación de alarma pero no conviene crear un clima de alarma. De ahí que, pese a los escasos avances en la reducción de los niveles de emisión, el informe siga hablando en este tono: “La buena noticia es que algunos tipos de medidas que se necesitarían para limitar el calentamiento global ya se están llevando a cabo en todo el mundo, pero sería necesario acelerarlas“.

El informe habla de limitar el calentamiento global a 1,5 ºC con respecto a los niveles preindustriales para lo cual se imponen “cambios de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad: en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades. Sería necesario que las emisiones netas globales de dióxido de carbono (CO2) de origen humano disminuyeran en 2030 alrededor de un 45% respecto de los niveles de 2010, y siguieran disminuyendo hasta alcanzar el cero neto aproximadamente en 2050“.

Y ante la imposibilidad de reducir las emisiones el informe ya avanza vías de ciencia ficción: “si se permite que la temperatura global supere o “sobrepase” 1,5 °C, sería necesario depender en mayor medida de técnicas que absorbieran CO2 de la atmósfera para volver a un calentamiento global inferior a 1,5 °C en 2100. La efectividad de esas técnicas no está probada a gran escala y algunas de ellas pueden conllevar importantes riesgos para el desarrollo sostenible“.

Esa cifra de 1,5 ºC es una verdadera barrera fatídica: la probabilidad de que el océano Ártico quedara libre de hielo en verano sería de una vez por siglo con un calentamiento global de 1,5 °C, frente a un mínimo de una vez por decenio con uno de 2 °C y los arrecifes de coral disminuirían entre un 70% y un 90% con un calentamiento global de 1,5 °C, mientras que prácticamente todos ellos desaparecerían con uno de 2 °C.

img_5960.png

Dos ideas clave: la lucha contra el cambio climático no es incompatible ni con el capitalismo (lo siento Nacho) ni con la erradicación de la pobreza y el hambre.

Sería posible reaccionar, los responsables políticos deberían rodearse de climatólogos, ingenieros, ecologistas y agrónomos. Los diversos avances nos permiten fabricar vehículos y viviendas limpios, producir energía renovable a bajo coste, cultivar productos bio… La regla de la deuda económica hay que trasladarla al ámbito medioambiental. Al igual que no puede existir en la planificación de nuestros estados un déficit financiero (el 3% de déficit público) tampoco debería existir un déficit ecológico (mantenerse por debajo de los niveles de emisión fijados en la Cumbre de París). La Unión Europea –sacándole los colores a EE.UU. y China que actualmente son los mayores emisores – debería obligar a los presupuestos de los Estados a adaptarse en estos términos. Los respectivos Ministerios de Medio Ambiente darían el visto bueno a los proyectos presupuestarios al mismo nivel que ahora lo otorgan los de Hacienda.

Nos tenemos que aplicar el propio título de la canción que abre este artículo. Cada uno de nosotros debe “ser árbol” ni más ni menos. No queda otra. Aunque la frase más impactante de la canción es “procuramos sombra a los de abajo“, en realidad lo que haremos es permitir que quede alguien abajo. El objetivo debe ser reducir las emisiones a 2 toneladas per capita. España y Francia están en más de 7. ¿Cómo reducirlas? Los gobiernos deben modificar el modelo productivo pero los particulares también tienen sus armas: un vuelo transoceánico representa 1,7 toneladas; por tanto, con un vuelo al año ya casi hemos superado nuestra cuota anual. El 30% de las emisiones tienen su origen en la alimentación cárnica; por tanto hay que comer bio. Lo explica perfectamente Jeffrey Sachs en El País: “Es lamentable, pero la temperatura de la Tierra hoy es más alta que durante el Holoceno, debido al dióxido de carbono que la humanidad ha emitido a la atmósfera al quemar carbón, petróleo y gas, y al transformar indiscriminadamente los bosques y las praderas del mundo en granjas y pasturas“. Este último punto es determinante. La carne tiene muchas calorías pero por cada caloría de carne que se traslada al hombre ha sido necesario darle al animal siete calorías de vegetales, ¿no será más sencillo que obtengamos las calorías directamente de los vegetales y de paso alimentemos al planeta y nos ahorremos la enorme deforestación?

Los principales responsables políticos deberían entender que los próximos años son los más importantes de nuestra historia. El planeta necesita líderes que se presenten a las elecciones con un programa de ruptura medioambiental. Los científicos llevan avisando desde los años 70 del siglo XX pero la humanidad sigue avanzando hacia una tragedia segura. Cada vez es más urgente asumir que es ahora o nunca. Este informe otorga a nuestros dirigentes responsabilidades históricas. O las asumen o habrá que elegir a otros. Si bien, a los políticos (que tienen una agenda cortoplacista) les sigue preocupando el crecimiento por encima de todo, la sociedad no les reclama con la suficiente fuerza acciones drásticas a favor del medio ambiente y están fuertemente influenciados por lobbistas de grandes corporaciones cuyos beneficios chocan con la adopción de las medidas que favorecerían al planeta.

La mayoría de los países no están concienciados con la problemática e incluso los que lo están no han reducido sus emisiones en los niveles pactados, ni siquiera Francia, país que acogió la COP 21. Ningún jefe de estado está lo suficientemente comprometido con la cuestión (¿conocen algún nombre de peso que haya acudido a la COP 24 de Katowice, Polonia?) y lo más grave es que ninguna sociedad se lo está demandando a sus responsables. Es sorprendente que los siguientes titulares no hayan despertado un movimiento social:

  • Los Pirineos perderán la mitad del espesor de nieve en los próximos 30 años.
  • En los últimos 30 años la población mundial de insectos ha caído un 80%.
  • Más de la mitad de los animales vertebrados han desaparecido en los últimos 40 años.
  • La presión ejercida por la humanidad sobre los ecosistemas es tal que necesitamos cada año el equivalente a 1,6 planetas tierra para satisfacer nuestras necesidades.
  • Talamos más árboles de los que crecen, pescamos más peces de los que nacen y vertemos más carbono del que nuestros bosques y océanos absorben. A este ritmo y con la población mundial de diez mil millones que se espera para 2050 necesitaremos dos planetas para producir los bienes y servicios que consumimos y  para absorber los desechos que generamos.

Las portadas del 9 de octubre de El País, ABC, La Vanguardia, El Periódico y El Correo no mencionaban nada sobre el informe. Solo El Mundo y La Razón dieron eco a la voz de alarma en letra pequeña. Mucho más importante era informar ese día sobre el procés, las elecciones andaluzas, Bolsonaro, Lopetegui o Villarejo. Que alguien avise a la República Catalana, a la Andalucía ingobernable, al Brasil neomilitar, al Santiago Bernabéu y a la cárcel de Estremera para que se vayan buscando sitio en Marte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s