Música para viajar en el tiempo (II): el efecto 2000.

Who’s in a bunker, who’s in a bunker?

I have seen too much, I haven’t seen enough

You haven’t seen it

Radiohead, Idioteque (Kid A, 2000)

Por Ignatius J. Batelmo

Playlist aquí.

Han pasado ya veinte años desde el fin del mundo. Nostradamus en aquel entonces era lo que hoy llamaríamos trending topic; sí, los jóvenes no tienen ni idea, pero el cambio de siglo iba a ponerlo todo patas arriba y la hecatombe nuclear nos iba a aniquilar: se suponía que el 1 de enero del año 2000 los dispositivos digitales dejarían de funcionar, o que un meteorito nos iba a aplastar o que una plaga asolaría la humanidad. Nostradamus parece que no llegó a acertar, al menos con la fecha, pero Radiohead pronosticaban ya ese año que nos íbamos a quedar encerrados en un búnker veinte años después… y resulta que no era metafórico.

Y es que, como vamos a comprobar, los músicos se han convertido, dos décadas después, en los mejores profetas de este año y pico que llevamos de pandemia global. Ya por entonces nos advertían las mejores canciones que la rebelión se iba a hacer desde la mentira. Arcade Fire se adelantaban a los trumpistas más acérrimos con un discazo, Funeral, que es a la vez ya un clásico y sumamente actual. Desde luego en el asalto al Capitolio no iban a ir escuchando estas canciones de unos canadienses (parfavar), pero la simbología es más que recurrente.

The White Stripes sacaban Seven Nation Army, el himno futbolístico más repetido en estas dos décadas. The Dandy Warhols nos hacían sonreír con Bohemian like you y ya se metían con lo guays que se creían los veganos. The Hives venían a hacerte sudar en cada concierto, mientras se adelantaban a los gobiernos de 2020 en su letra de Hate to say I told you so (Do what I want ‘cause I can and if I don’t, because I wanna). Y The Strokes nos traían la reina de las canciones alternativas de este siglo Last Nite, una canción profética sobre las necesidades del ser humano justo después del confinamiento: Well, I’ve been in town for just about fifteen, oh, minutes now / Oh baby, I feel so down, and I don’t know why / I keep walking for miles.

Nacía asimismo una banda, Coldplay, que por entonces todavía era indie y de la cual sus incipientes oyentes se afanaban por descubrir sus canciones al resto de sus amigos. Pero ellos cantaban Yellow y Trouble ese año y se adelantaban a las monumentales resacas que todos vamos a tener en cuanto podamos juntarnos con esos mismos amigos cantando los temazos de White Stripes, Strokes y Dandy Warhols la noche anterior.

Nos poníamos a bailar por aquel entonces subsumidos en la experiencia que nos aportaron los años 90. Con el efecto 2000, Fatboy Slim nos hizo volar gracias al genial Halfway Between the Gutter and Stars con temazos como Rockefeller Skank o Right here, right now, con un vídeo musical que recogía perfectamente la visión negacionista que tenemos hoy día del fin del mundo a través del darwinismo de la evolución.

Y es que la evolución del ser humano ya la estás palpando en tu propia existencia. Ya hace 21 años de que Robbie Williams pasara del striptease al canibalismo en Rock DJ sólo para llamar la atención, es decir, desde que puso las bases para la invención de Tik Tok. Ya han pasado dos décadas de que Eminem protagonizara 8 Mile y se anticipara en Lose Yourself a esta pandemia de youtubers (Make me king, as we move toward a New World Order). En el año 2000 ya Limp Bizkit cantaban I know why you want to hate me / ‘Cause hate is all the world has ever seen lately, y eso que no sabían que Trump iba a ser presidente… pero ¿lo intuían?

También había quienes entonaban con alevosía y premeditación los livianos males de la existencia despreocupada, sin vislumbrar siquiera que algo malo pudiera ocurrir: PJ Harvey se quejaba de su borrachera y su desamor en New York; Doves (los británicos, con S, sí) se entregaban al sol como el bien más preciado en Here it comes; U2 volvían al rock pensando en días brillantes, preciosos; Bon Jovi, en el mismo tono, te gritaban ¡carpe diem! con It’s my Life y llegaban los ñoños sones, a la vez frescos y felices, muy despreocupados, de La Casa Azul diciéndote que el síndrome de Peter Pan era maravilloso. Todos estos simplemente se rebelaron contra los mayas pero no vieron venir el futuro.

Y es que en España, el año 2000 también salía «Unidad de desplazamiento», el tercer disco de Los Planetas (que gusta a todos los puretas). Su single más conocido (que salía censurado en los 40 Principales y MTV) fue Un buen día, una canción cuya letra sería impensable en tiempos de pandemia. Los músicos españoles de éxito por entonces hacían lo contrario a predecir:

El cantante de Los Planetas, J, en 2021 no puede pasar «un buen día»: no pueden venir «estos por aquí» porque no se pueden recibir visitas de amigos en casa; Mendieta ya no juega, pero además el Valencia no goza de mucha estabilidad; está prohibido bajar con su moto a los bares de siempre a las 22h, porque estarían cerrados; las 4 millones de rayas se las puede meter pero cuidado a qué hora queda con el camello por el toque de queda.

En esa línea, la Mala Rodríguez tenía un trato, «lo mío pa mi saco», y no hacía falta que se fuera a Andorra ni a Emiratos Árabes Unidos; Amaral en «cómo hablar» decían que la guerra ha acabado pero las hogueras no se han apagado aún, porque sabían lo que se iba a liar en Barcelona y otras ciudades cuando nos encerraran en casa (a veces te mataría); el Canto del Loco sacaban su primer disco (sí, el primero todavía) y tenían esa pinta de morcillones en Pequeñita que, además de inventar el pagafantismo, ponían las bases para la disminución de las relaciones interpersonales de este último año natural.

El supuesto maldito año 2000, ha tenido un corolario perfecto en el realmente funesto 2020. Pero ya estamos en 2021, el año que tantas ganas teníamos que llegara, el año del crecimiento y la prosperidad y parece que la mala suerte mundial no termina ni con la vacuna. No hay que preocuparse. Si echamos la vista atrás veinte años, el año 2000 terminó sin el fin del mundo y llegamos a 2001. En esa fecha salió el disco que se ha convertido, en este 2021, en el favorito de mis hijos de 2, 5 y 6 años, Discovery de Daft Punk; comienza con One more time y prosigue con su frenético devenir contando una historia en dibujos animados de una banda de éxito de origen extraterrestre (el vídeo es parte de la película Interstella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem, 2003).

20 años después, Daft Punk acaba de anunciar que se despiden, aunque lleven más de 7 años sin sacar un nuevo disco o sin dar conciertos, así que ya podéis todos lanzaros a escuchar el recién estrenado álbum de C. Tangana, que lo está petando, recuperando estilos folclóricos del siglo XX mezclándolos en algunos casos con sintetizadores parecidos a los Radiohead en Idioteque. Y es que 2021 nos está recordando continuamente que cualquier tiempo pasado fue anterior.

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