Música para Viajar (I): Primavera en Cádiz

Por Ignatius Batelmo.

Un viaje es como el matrimonio. La manera certera de estar errados es pensar que tenemos el control

(John Steinbeck).

Hubo un anuncio que me marcó hace unos años: ¿Te gusta conducir?”. Las rutas en coche de fin de semana y de vacaciones, preferiblemente por carreteras secundarias, se han ido volviendo un placer casi enfermizo, una manera de disfrutar del tiempo libre que me engancha. La relación con los paisajes que se pueden disfrutar, con el tiempo atmosférico que te sorprende durante la conducción, con los amaneceres y atardeceres… durante una débil nevada de principios de diciembre por una carretera secundaria de la dehesa extremeña, entre encinas, alcornoques y algún ciervo, no es lo mismo ir escuchando cualquier canción que expulse Kiss FM que el piano de Clint Mansell (First Snow).

La música ideal para viajar no existe por sí misma. Depende mucho de los gustos del oyente, de su estado de ánimo o de las ganas que tenga en cada momento de escuchar uno u otro estilo musical. No es una biblia, ni vais a encontrar listas clasificadas de mejor a peor.

Compartiré con vosotros listas de canciones para escuchar en distintas estaciones del año y diferentes lugares, resultado de viajes que ya he hecho o tengo previsto hacer. El viaje y la música forman un matrimonio muy bien avenido y esta es mi aportación para fortalecer y justificar esa relación.

Primavera gaditana (lista de reproducción completa aquí)

La primavera mediterránea bulle en luz y color, y está repleta de fiestas tradicionales, tapeo rico e inocentes paseos por la playa. Pero más allá de los sonidos de las sevillanas y la rumba esta lista acerca al oyente hacia un mediodía en una terraza de Vejer de la Frontera o hacia una puesta de sol en Tarifa un poco alejada del bullicio urbanita. Desde las vistas de ensoñación que deparan los Alcornocales de la sierra a las playas cautivadoras de los Caños de Meca, no hay una música más evocadora que el flamenco de Camarón de la Isla, que los sonidos andalusíes de Dorantes o el indie de Grupo de Expertos Solynieve. Una lista variada (“Primavera Andalucía”), que puede hacer las delicias de apasionados con buen gusto o de meros contempladores de paisajes. Hay sonidos sevillano, gaditanos, malagueños o granaínos, pero todos te llevan por la senda que deben.

Esta ruta comienza en Ronda (provincia de Málaga, que la sierra de Cádiz se extiende sin conocer fronteras), un lujo de ciudad histórica, centro geográfico de Andalucía. Se puede seguir hacia Olvera, Villamartín, Grazalema, Benahoma o Zahara de la Sierra, entre otros, y dejar que Lole y Manuel y Kiko Veneno nos abracen en carreteras serpenteantes, en las que de vez en cuando hay que ir parando para hacer una foto:

olvera
Olvera

Se puede descender hacia Vejer de la Frontera, comer en El Jardín del Califa, y bajar a la costa escuchando Chambao o Las Migas durante la ruta, para tomar un café o un mojito en el Sajorami Beach en la playa de Zahora y caminar hasta el Faro de Trafalgar y la playa de los Caños de Meca, donde se puede disfrutar del paisaje de las tablas y velas de kite surf en cuanto sopla un poco de viento.

Mientras suenan Sr Chinarro, Los Planetas o Mañana nos dirigimos hacia Tarifa para quemar la tarde-noche en los recovecos de su casco histórico, ir de cañas y tapas por los bares de esa zona como La Lola, El Francés o La Burla. Y para que la vuelta por la provincia no decaiga en cuanto a playas, continuamos por la costa haciendo paradas en las de Bolonia, Valdevaqueros, Zahara de los Atunes o Roche, al ritmo de lo que vayan sugiriendo Silvia Pérez Cruz y Estrella Morente.

Las ciudades de la parte occidental de la provincia merecen una visita cultural, portuaria y gourmet. Para comenzar con un destino gastronómico de primer orden es preciso pasarse por Sanlúcar de Barrameda: la manzanilla en la Taberna el Cabildo, los langostinos y el atún encebollado en Casa Bigote o las tortillas de camarones en Casa Balbino. Tanto en la Plaza del Cabildo como con las vistas a Doñana desde Bajo de Guía son buenos momentos para que suenen Sabicas y Raimundo Amador.

Nada mejor que acercarse a los sones de Michel Camilo hasta el Puerto de Santa María para disfrutar del fino en Sol y Sombra, el marisco en Romerijo y el arroz del Restaurante El Faro, y aprovechar para dar una vuelta por el señorío de Vistahermosa, el puerto del río Guadalete y la visita al Castillo de San Marcos. Y luego recordar la ruta del Vaporcito escuchando La Bien Querida hasta Cádiz para dejarse llevar por las vistas de la bahía, de la catedral y la playa de la Caleta o para degustar los chicharrones en Casa Lazo y la buena compañía y un exquisito atún en La Candela. En general, hay poco más embriagador que el arte que derrocha la Tacita de Plata.

Y nadie sigue impasible tras dar una vuelta por la cuna del flamenco, Jerez de la Frontera. Es un buen momento para que las guitarras de Paco de Lucía y Vicente Amigo nos dejen embriagados de la esencia de esta tierra.

Viajar por la provincia de Cádiz debe hacerse sin prisas, dejándose llevar tomando fotos de un pueblo blanco, en una puesta de sol acompañada de un té moruno o con los chistes en una taberna hasta altas horas de la madrugada. Como dijo Alexandre Dumas “al extremo de esta cinta, que por una curva se acerca a Europa, Cádiz parece navegar como uno de esos barquichuelos de velas blancas que los niños conducen con un hilo en el estanque de las Tullerías”.

03_Playa_de_la_Caleta

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